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miércoles, 11 de junio de 2014

BUSCANDO EL FLOW



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¿Quién no ha vivido alguna vez ese momento deportivo en el que te sale todo bien? ¿Alguna vez has experimentado la sensación de que estabas tan inmerso en la actividad que has perdido la noción del tiempo? ¿Has estado compitiendo llegando al punto de que solo atendías a eso, y el resto ha pasado a un segundo plano? ¿Has experimentado eso de “se me ha pasado el tiempo volando”? Si la respuesta es afirmativa, puede que hayas estado más cerca de saborear el estado de Flow de lo que imaginas.



Cualquier deportista que busque rendimiento competitivo debe tener como objetivo experimentar este tipo de estados el mayor número de veces posibles y permanecer el en él el máximo tiempo.



El Flow es el estado psicológico óptimo en el cual la persona está completamente inmersa en la actividad que está ejecutando. Este estado emocional positivo se caracteriza por ser una implicación total en la actividad que estamos realizando, en la que nada más parece importarnos, manteniendo un grado de concentración absoluto.



Así en este estado, parece que tengamos el control sobre nuestro destino, sintiendo gran satisfacción, ya que la experiencia es en sí misma placentera, abarcando mucho más que la mera diversión, no importando en ese momento, ni las adversidades ni problemas que sucedan. Todo nuestro ser se encuentra concentrado en la tarea, utilizando y llevando nuestras destrezas y habilidades hasta el extremo. En el estado de Flow, nos encontramos haciendo lo que realmente queremos, siendo éste un sentimiento espontáneo de poco esfuerzo.



Cuando entras en Flow tienes unas percepciones de metas y retos claros, percibiendo capacidades y habilidades ajustadas para la acción. La experiencia se caracteriza por la fusión entre conocimientos y acción, concentración y alto sentido de control, y finalmente existe una pérdida de conciencia de sí mismo y distorsión temporal.



El individuo se siente con confianza en sus habilidades y conocimientos para hacer frente a la situación. Se vive un estado de concentración intensa focalizándola hacia la actividad específica que está realizando en ese momento. Además, la motivación del deportista es intrínseca, esto es que realiza la práctica por mero placer, sin esperar nada a cambio.



El estado de flow es una variable entrenable dentro de los entornos de metas de logro. Esto se consigue haciendo de cada actividad o tarea un juego, concentrándose en la actividad, buscando el éxtasis, fijándose en una meta, buscando al realizar la actividad la máxima eficacia y no el máximo esfuerzo, no persiguiendo el éxito, no rindiéndose en las actividades cotidianas, y sobre todo no basándose en ganar sino en mejorar.



Seguramente la clave se encuentre en hacer aquello que queremos de la mejor manera posible y hasta donde nuestras capacidades nos indiquen.