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martes, 3 de junio de 2014

CUANTO MÁS SUDO...¿MÁS ADELGAZO?.


Hoy traemos al blog de Esencia una de las creencias más generalizadas entre la población en relación a la práctica deportiva. Aún es fácil ver por nuestras calles a personas, en pleno mes de agosto, con temperaturas superiores a los 40°C, haciendo ejercicio físico con un chubasquero con el objetivo de sudar mucho para adelgazar.

Estas personas desconocen el riesgo al que están exponiendo a su organismo, generando un desequilibrio de la temperatura corporal y bloqueando sus medios para paliar esta situación. El cuerpo humano pone en marcha una serie de procesos con el objetivo de mantener la temperatura corporal constante, entorno a los 37°C.

Al igual que cuando el clima es frío se desencadenan una serie de reacciones como la vasoconstricción para no perder calor corporal por la piel, empezamos a tiritar para que la musculatura eleve los grados o se nos erizan los vellos; cuando realizamos ejercicio, nos enfrentamos a una situación estresante o el termómetro se dispara también se activan una serie de respuestas.

Una de las primeras reacciones es la aceleración del pulso unido a una vasodilatación buscando emitir calor al exterior. Cuando el cuerpo se calienta de manera excesiva, se envía información al área preóptica, ubicada en el cerebro, por delante del hipotálamo. El cuerpo debe evitar que la temperatura no se eleve demasiado y provoque fiebre (a los 42°C se desnaturalizan las proteínas y corremos riesgo de muerte). Para ello se expelen gotas de líquido por 2 a 5 millones de glándulas sudoríparas a través de los poros de la piel. Estas gotas de sudor al evaporarse se enfrían y hacen bajar en 1 o 2 grados la temperatura corporal. Este es uno de los medios más eficaces para termo-regularizar el organismo.

Teniendo en cuenta que el 60% de nuestro cuerpo está formado por agua, elevar la temperatura de manera artificial aparte de lo que ya genera la contracción muscular durante el ejercicio es buscar una deshidratación prematura. A continuación os mostramos los efectos de la pérdida excesiva de líquido:

Pérdida de peso corporal
Efectos en el cuerpo humano
1%
Umbral de insuficiencia para termorregular.
2%
Sed intensa, malestar difuso, pérdida de apetito, opresión.
3%
Boca seca, pérdida de agua en sangre, disminución de la excreción urinaria.
4%
Pérdida de un 20-30% de la capacidad de realizar ejercicio físico.
5%
Dolor de cabeza, dificultad para la concentración, impaciencia, apatía.
6%
Degradación grave de la regulación de la temperatura durante el ejercicio.
7%
Riesgo de coma si hace calor o humedad y se continúa el ejercicio.


En conclusión, aclarar que la grasa es nuestro combustible y que sólo nos desharemos de ella si  realizamos actividades aeróbicas de largo duración y de intensidad moderada; no la vamos a expulsar por la piel. El sudor tan sólo está formado por agua, sales minerales y electrolitos, que vamos a recuperar en cuanto bebamos.

Así que desde Esencia, ahora que se acerca el verano, recomendamos no realizar ejercicio en las horas centrales del día, hidratarse bien antes, durante y después del entrenamiento, utilizar prendas frescas y transpirables así como gorras o pañuelos para la cabeza, y por supuesto no utilizar fajas de efecto calor ni nada por el estilo.


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